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Miércoles, 28 Junio 2017 17:14

Alejandro Souza – Creador de Pixza

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Se necesitan más que conocimientos de cocina para no sólo dejar una huella en las lenguas de los clientes, sino hacer un cambio en la sociedad entera.

¿Quién es Alex? Un tipo de 29 años con la creatividad para encontrar en la masa azul una idea para el bienestar de la comunidad. Antes de explicar lo que es Pixza, quiero platicarles quién es su fundador. Para un proyecto de impacto social se requiere de un líder de cierto nivel.

Ha paseado su sonrisa fácil por 70 países, su pluma por dos libros publicados y poemas guardados, sus ideas y proyectos por siete países en tres continentes y sus estudios por cuatro universidades en Boston, Londres, Hong Kong y Nueva York y un semestre por el mares asiáticos. Disfruta de la plática y de timarte una broma o dos por minuto. A people person.

Consultor, fundador, presidente y director: para su corta edad, son palabras que se repiten más de lo esperado en su currículum. La gastronomía fue su último pretexto para acelerar el avance de la sociedad mexicana. Antes, ya había divagado por la sector de los deportes en Brasil, en un proyecto para desarrollar favelas y en portugués también por el universo de la política. Exploró el ambiente de la comunicación bajo ojos analíticos en Londres. Pasó por la belleza de las artesanías en Bután para darles trabajo a mujeres jóvenes y vulnerables. La señora poderosa que respetamos bajo el nombre de Economía estuvo presente en su época como colaborador del Banco Mundial en Nueva York. Una persona con maleta permanente en la mano sabe la trascendencia de los idiomas: funda el primer Instituto de Idiomas y Formación Empresarial en Ruanda. Aplicó la tecnología para el desarrollo de las granjas de cacahuate en Uganda y la creatividad para convertir las cáscaras de cacahuate en Mercado de Capitales como combustible bioenergético para las cementeras locales. La nutrición la conquistó desde un punto de vista integral para un fórum de la ONU, publicado en un libro. En México ha creado empoderamientos en los adultos con discapacidad intelectual a través de una consultoría. Concluyendo: ya sea gastronomía, nutrición, deportes, comunicación, artesanías, idiomas, tecnología, educación, economía o un sistema de iluminación solar, Alex encuentra la vía, la herramienta, para construir algo en favor de la sociedad.

Ha sido reconocido por grandes personalidades como Jeffrey Sachs, Su Majestad la Reina Madre de Bután y el Primer Ministro, el CEO global de Capgemini Consulting, universidades que le piden pláticas para inspirar a los estudiantes. No dejemos atrás a sus queridos lectores, al 50% de su fuerza laboral (graduados de su proyecto actual) y a personas en el mundo entero donde él les ha dejado la semilla del cambio a través de sus ideas concretas y su energía positiva.

Para lograr un empoderamiento social primero conlleva un empoderamiento mental. La filosofía de Alex la podemos comprender y aprender de ella en su libro, Letters to Momo (Morgan James Publishing, 2013), son cartas diarias dirigidas a su primo más querido. La intención es darle fuerza interior mientras su familiar vive los estragos de la cárcel. Aquí podemos remarcar su sensibilidad de escritor y poeta y su naturaleza de pensar en forma colectiva. Para él no fue elección. Desde muy joven tuvo una visión amplia, donde la comunidad importa, donde hay maneras de mejorar en unión, de avanzar sin necesidad de la política. Una empresa es un motor para la sociedad, y él acrecienta ese motor y lo extiende a personas en altas necesidades y pocas oportunidades.

Son los viajes y viajes que lo hicieron valorizar un concepto tan mexicano como el maíz azul y transformarlo en la base de su ocupación. Pixza va más allá de la caridad, algo así como el famoso dicho “no les des pescado, enséñales a pescar”. Por cada 5 pizzas que se vendan, hay una dirigida a una persona en un albergue al que asisten cada jueves. La pizza le llega con un mensaje del cliente al que le tocó comprar la quinta pizza acumulativa. El afortunado come la pizza y da su muñeca para que una pulsera azul la abrace. Esta pulsera es una oportunidad para cambiar su vida: contiene “La Ruta del Cambio”. Hay cinco dibujitos de pizzas que se van agujerando mientras la persona las va recibiendo. Después de la quinta pizza, ahora a él le toca hacer un voluntariado. Hay otros cinco dibujitos de pizza para llegar al segundo voluntariado, uno más fuerte que denoten verdaderamente sus ganas de trabajar y tomar un camino activo. Ya que pasó por estas dos pruebas, se les da un curso de habilidades de vida sostenido en la psicología positiva con el propósito de dar herramientas de vida prácticas que aportan mayor bienestar: temas centrados en lo positivo, el compromiso, las relaciones personales y laborales, el significado y el éxito. Asimismo, se les brinda un baño, una camiseta y una ida al doctor: rehumanizar y redignificar a la persona antes de empezar a trabajar ya sea en la pixzería o en organizaciones amigas. Paralelamente, llevan el proyecto de “Horno Social”, los recaudamientos de la pizza con la receta del mes van directamente a algún proyecto de impacto social. Después de seis meses de apertura van 1034 pixzas entregadas.

A los clientes no sólo les motiva contribuir a un proyecto de impacto social, un aspecto fundamental son las pixzas en sí: de tamal, de cochinita pibil, de nopal, de rajas poblanas. Sabores familiares para la boca del mexicano presentados de una manera exótica.

Pixza es un proyecto de empoderamiento social disfrazado de restaurante. Alex es un líder nato vestido de bromista, lo que le abre las puertas a cualquier raza y condición social.

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